Técnicas participativas para la mediación de los conflictos escolares en las clases de Educación Física.

Participatory techniques for mediating school conflicts in Physical Education classes.

María Elena Jiménez Arteaga (1)

Niurmy Coromina Pozo (2)

(1) Universidad de Oriente. Cuba. email: mjimenez@uo.edu.cu.

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-4884-2923

(2) Universidad de Oriente. Cuba. email:ncoromina@uo.edu.cu

ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5683-5416

email de Contacto: mjimenez@uo.edu.cu

Articulo enviado: 31/03/2026 \ Aprobado: 24/05/2026

Resumen

El presente documento muestra los resultados preliminares de la investigación sobre la resolución de conflictos desde las prácticas pedagógicas de educación física relacionadas con la convivencia escolar. Desde el ámbito educativo, los profesionales de la educación, intentan nuevas formas de manejar el conflicto, adaptándolas a la nueva dinámica de convivencia actual, que exige, no sólo alcanzar los objetivos deseados, sino también, el desarrollo de las relaciones interpersonales adecuadas como base de una convivencia pacífica, no violenta y respetuosa con los demás, siendo esto una problemática actual en la Educación Física. Por lo que el trabajo persigue como objetivo: Con el objetivo de Proponer técnicas participativas, para la mediación de los conflictos escolares. Para ello se utilizaron diferentes métodos científicos del nivel teórico y empírico tales como: el análisis-síntesis, inductivo deductivo, observación, entrevista, encuesta. Como resultados se muestra que las técnicas propuestas favorecieron la preparación del profesor de Educación Física, con el apoyo del psicopedagogo para mediar los conflictos en los escolares de quinto grado del Seminternado Carlos García Castillo del reparto Versalles, del municipio de Santiago de Cuba.

Palabras claves: Conflicto, educación física, escolares, mediación.

Abstract

This document presents the preliminary results of research on conflict resolution within the pedagogical practices of physical education related to school coexistence. From an educational perspective, education professionals are exploring new ways to manage conflict, adapting them to the current dynamics of coexistence, which demand not only achieving desired objectives but also developing appropriate interpersonal relationships as the foundation for peaceful, non-violent, and respectful coexistence. This is a current challenge in Physical Education. Therefore, this work aims to propose participatory techniques for mediating school conflicts. To this end, various scientific methods at the theoretical and empirical levels were used, such as analysis-synthesis, inductive-deductive reasoning, observation, interviews, and surveys. The results show that the proposed techniques, with the support of the educational psychologist, facilitated the preparation of the Physical Education teacher to mediate conflicts among fifth-grade students at the Carlos Garcia Castillo Semi-Boarding School in the Versalles neighborhood of Santiago de Cuba.

Keywords: Conflict, physical education, schoolchildren, mediation.

Introducción

Para Cebolla y García (2021) “La mediación es un proceso de solución colaborativa de conflictos en que dos o más partes en disputa son asistidos en negociación por un tercero neutro e imparcial y se les faculta para alcanzar, por sí mismos, voluntariamente, un acuerdo mutuamente aceptable sobre el asunto en disputa”. En relación con este tema, la Organización de Naciones Unidas (ONU) desde el informe: La educación encierra un tesoro, Delors (1996), ha planteado objetivos en busca de una educación accesible, de calidad y para toda la vida, estos son: "aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir juntos, aprender a ser" (p.36), a los que se le suman aprender a emprender y aprender a competir.

Muchos son los estudios realizados en Cuba sobre temas de conflicto y mediación, son los casos del Centro Félix Varela y la Organización Nacional de Bufetes Colectivos. En el campo de la pedagogía sobresalen trabajos de: Camacho (2018). Quedando muy rezagada estas investigaciones en el campo de la Educación Física (Sánchez, 2016). Por ello la importancia que debe darse al trabajo investigativo del fenómeno, la cual contribuye en la preparación del profesor de Educación Física (Latorre, 2017).

Se asume la definición sobre la mediación dada por Blández (2021), la misma plantea que “… la mediación debe ser entendida como una comunicación asistida para lograr un acuerdo”. Para ella, la mediación es una herramienta para la solución de conflictos dirigida a encontrar un mejor camino, que no es una solución automática a ningún problema, o el camino que asegure la finalización de un conflicto, la concibe como una aproximación interactiva, la cual permite impulsar una visión más positiva del conflicto y de su proceso de solución de principio a fin.

Siguiendo a Pérez (2019), los conflictos más frecuentes en la Educación Física provienen de discriminaciones por razones de género, habilidad motriz y cultura, entre otras, el 63% de los conflictos identificados en las clases de Educación Física de un centro multicultural se encuentran las «faltas de respeto»; el 15%, las «faltas de organización y consenso»; el 12%, de tipo «discriminatorio a nivel cultual»; y el 10% derivaban de la no «aceptación de las reglas».

Definiéndose como objetivo: Proponer técnicas participativas, para la mediación de los conflictos escolares en el quinto grado del Seminternado Carlos García Castillo del reparto Versalles del municipio Santiago de Cuba.

Materiales y métodos

Para el desarrollo de la investigación se utilizaron diferentes métodos científicos:

Del nivel teórico

Del nivel empírico

Cuestionario de peleas: para conocer la dinámica comunicativa generadora de conflictos entre los escolares del grupo.

Encuesta a 30 profesores, 30 psicopedagogos y 10 directivos: para valorar parcialmente las técnicas participativas propuestas.

Del método estadístico-matemático: El análisis cuantitativo de los resultados obtenidos a través de estadísticas descriptiva.

Diseño Metodológico

Se realizó un estudio observacional, con el objetivo de diseñar técnicas participativas desde la función asesora del profesor para la mediación de conflictos escolares en los alumnos de quinto grado del Seminternado Carlos García Castillo del reparto Versalles, del municipio Santiago de Cuba, en las clases de Educación Física en el período comprendido entre enero a abril del 2024.

Población y Muestra:

La población la constituyen 90 escolares de quinto grado, 2 profesores, 1 jefe de ciclo y 1 directivo; quedó conformada la muestra por 60 escolares del grupo B de este grado, que representan el 50 % del total, lo que garantiza que la misma sea representativa. La muestra fue tomada de manera intencional, por ser en este grupo de escolares donde se manifiestan más acentuadamente conflictos a partir de las relaciones interpersonales que se establecen entre ellos.

Para el análisis del estado actual que presenta el proceso de mediación educativa para resolucionar conflictos escolares en el quinto grado se establecieron los siguientes indicadores:

Se realizó una evaluación del sistema de actividades a desarrollar y su valoración por profesores y psicopedagogos con sus indicadores propuestos.

El trabajo tributa al grupo científico Orientación Educativa desde la diversidad, perteneciente a la disciplina Psicopedagogía de la Actividad Física, de la Facultad de Cultura Física de la Universidad de Oriente, Cuba, atendiendo la línea de investigación “Perfeccionamiento del trabajo psicopedagógico en el Deporte y la Educación Física”.

Resultados y discusión

Al tratar los resultados obtenidos se pretende dar solución a la problemática planteada en la investigación en función de la solución del problema y el análisis realizado.

Análisis de los resultados del diagnóstico.

En la observación realizada se constató que existen dificultades manifiestas en el grupo en cuanto a las relaciones que se establecen entre ellos, como la no tolerancia hacia el otro (35%), la falta de colectivismo (22%) y los conflictos que se generan al no respetarse las reglas que se establecen durante los juegos (18%), las indisciplinas durante la clase (16%) y la falta de habilidades por parte del profesor (9%) para mediar en ellos.

En la entrevista realizada a los profesores se comprobó que el 74,3 % define determinados rasgos del concepto de relaciones interpersonales sin llegar a dar un concepto acabado y el 25.7 % define muy ambiguamente estas relaciones. El 100 % manifiesta que las relaciones que se establecen entre los escolares son normales, estando presente los conflictos, que las principales manifestaciones están dadas en la tolerancia para el trabajo en grupo, insuficiente espíritu de colectivismo, existen dificultades en cuanto a la realización de las tareas en equipo durante los juegos competitivos, el vínculo afectivo entre los miembros del grupo, las peleas y la pobre comunicación entre ellos.

Estos resultados mencionados anteriormente coinciden con otros autores como Cebolla (2024) respecto a la repercusión de la investigación, en los resultados cuantitativos obtenidos tras la aplicación de los cuestionarios, al observar un descenso de las agresiones en el centro educativo experimental. Se verificó una bajada progresiva de insultos, risas malintencionadas y agresiones físicas, al igual que se comprobó un debilitamiento en cuanto a las amenazas tanto en clase de Educación Física como en otras clases o demás espacios de la escuela.

En la encuesta aplicada a los escolares se evidenció que al 81.2 % les gusta mucho las clases de Educación Física, al 16, 4 % le gusta y al 2.4 % no le gusta, por lo que se debe significar que a un 97.6 % les gusta Educación Física, lo que es representativo. El 70 % declara que lo que más les gusta son los juegos competitivos y el 87.6 % plantea que lo que más les disgusta es perder o cuando otro compañero se burla, así como los regaños constantes que reciben por parte del profesor. El 79.3 % declara que son buenas las relaciones que establecen con el profesor. Al 100 % les gustaría recibir una preparación para aprender a mediar en los conflictos que surgen entre los compañeros del aula.

En la composición el 84,3 % manifiesta que los conflictos que se dan en las clases son provocados porque se ofenden, provocan riñas, no respetan las reglas del juego y se agreden físicamente con bastante frecuencia. Consideran que las relaciones que se establecen entre ellos deben ser buenas, ayudarse mutuamente y solucionar juntos los problemas que se presenten.

De ahí la importancia del planteamiento de Cañon y Villarreal, (2022), cuando dicen que abordar la resolución de conflictos en el entorno escolar es de vital importancia, ya que estos conflictos pueden tener repercusiones duraderas en la vida de los estudiantes. Un ambiente escolar marcado por la violencia y la falta de respeto puede llevar a un descenso en el rendimiento académico, así como a problemas emocionales y de conducta.

Los resultados de esta encuesta reflejan lo planteado por (Pérez, 2019), el mismo refiere que el conflicto en la Educación Física es entendido como un fenómeno a trabajar para el
crecimiento de alumnos y estudiantes. Durante la actividad son constantes los conflictos
ya sea endógenos, los relacionados con la propia actividad, involucra a alumnos y
profesores y los exógenos los que no guardan relación directa con el momento de la clase. Ante estas situaciones se va generando a nivel mundial sobre todo en Europa una cultura de mediación para la solución de estos conflictos.

En el cuestionario de peleas aplicado el 90 % de las peleas fueron con el compañero de al lado por llegar primero a meta y de manera violenta. El 86 % reconoce que pelear no soluciona el problema, pero el 14 % reconoce como positivo que pelear a veces soluciona el problema y que no vuelven a molestarlo, pero todos reconocen que pelear es feo entre compañeros y que es mejor solucionar pacíficamente los problemas entre ellos. Dentro de las frases que dirían al compañero con quien pelearon se repiten la disculpa, no lo volveré a hacer, perdóname, seguimos siendo amigos.

Las técnicas de resolución de conflictos proporcionan simplemente maneras seguras y estructuradas de ventilar los agravios, los sentimientos y las diferencias de opinión, de modo que el conflicto pueda servir para un propósito útil.

Técnica: El semáforo.

Lo primero que se debe hacer ante un conflicto es calmarse. Para eso es el semáforo. Se trató de enseñar a los niños que cuando perdemos el control de las propias emociones o nos encontramos ante un conflicto, tenemos que acordarnos de un semáforo. Primero se encendería la luz roja que nos diría: “STOP. Me calmo”. Después se encendería la amarilla: “PIENSO. Busco soluciones y escojo la mejor”. Y, por último, tendríamos la luz verde: “¡ADELANTE! Llevo a término mi plan”. Es una técnica muy visual y, que, por lo tanto, fue muy útil para los niños. Ayudó mucho el poner en el aula un semáforo en el cual estuvieron escritas esas tres instrucciones

Las peleas.

El modo más simple de manejar una pelea fue: (1) Separar. (2) Calmar. (3) Enfrentarla. Separar una pelea no siempre es fácil. Desgraciadamente, no pudo darle ninguna fórmula mágica por hacerlo, sólo unas sugerencias. (Afortunadamente en la mayoría de los casos, la sola presencia del profesor fue suficiente para detener la lucha)

Procedimiento.

Cuando se va a separar a dos peleadores, primero hay que asegurarse de que puede hacerlo. Puede que esto suene como una regla tonta, pero si los luchadores son más grandes que usted o están tan fuera de control que se están agitando ferozmente, usted no sólo no puede separarlos, sino que podría salir malherido en el forcejeo. Igualmente, si usted no tiene ayuda, probablemente podrá detener sólo a uno de los peleadores y lo dejará vulnerable al ataque del otro.

Cuando los niños pelean, normalmente hay espectadores. Hay que tratar de lograr que se retiren, o que por lo menos se sienten y miren fija y silenciosamente. Los peleadores pronto se sentirán como tontos si están en medio de un grupo de personas silenciosas que están mirándolos.

Calmarse.

Cuando un conflicto se vuelve tan volátil que estalla la violencia, los participantes probablemente no son capaces de manejar las cosas de manera no violenta hasta que parte de la emoción expuesta en el conflicto se haya disipado. Hay varias maneras de calmar a los rivales:

1. Establezca esquinas para calmarse. Estas son áreas a las que se envía a los peleadores, no para castigarlos sino para que se tranquilicen. Obviamente separe las esquinas de cada luchador. Cuando ellos se sientan más calmados, pueden retirarse de las esquinas.

2. Haga que los niños ensayen el respirar profundamente. Hágales tomar respiraciones lentas y profundas mientras usted cuenta hasta diez, y luego de diez a uno.

3. Haga que los participantes se sienten en silencio durante unos minutos. Serenarse disminuye automáticamente el conflicto, pero no lo resuelve. El término técnico para esto es posponer. Sin embargo, a veces dos peleadores se calman y se dan cuenta que podrían simplemente haberse evitado todo el asunto. En este caso, usted debe verificar que no queden resentimientos y luego permitirles irse.

Arbitrar

La mayoría de prácticas de resolución de conflictos que realizará entre los niños será la mediación o arbitraje. Es una manera de ayudar a las personas a manejar sus diferencias en presencia de un observador imparcial, calmado y que mantiene la justicia. La justicia es muy importante para los niños; debe intentar ser tan imparcial como sea posible.

Lo planteado anteriormente coincide con Flores (2022), al plantear que es necesario que las partes en conflicto tengan una actitud positiva al dialogar, basen su conversación en hechos objetivos y no en suposiciones o interpretaciones subjetivas, esto ayudará a aclarar malos entendidos. De ser necesario, pueden externar sus emociones y sentimientos de forma asertiva con una regulación de las mismas, solo con la intención de evidenciar diferencias que puedan entorpecer el proceso de intercambio de opiniones.

En este sentido, Coincidimos con Flores (2022) de que se debe evitar ofender y/o amenazar a la otra persona, puesto que esto originaría una conducta agresiva o defensiva que llevaría a la ruptura de la negociación. Asimismo, es conveniente centrar la atención en lo que originó el conflicto, por lo tanto, es necesario aprender a analizar el conflicto, identificar el proceso y los intereses o necesidades que están en juego y evitar su personalización.

En respuesta a estos desafíos, se han implementado diversas iniciativas y programas regionales que buscan mejorar la convivencia escolar a través de enfoques integrales y participativos. Uno de los enfoques más prometedores ha sido la utilización de la educación física como una herramienta clave para fomentar la convivencia y resolver conflictos. Programas como "Escuelas Amigas" en México y "Convivencia Escolar" en Chile han incorporado la educación física para promover valores como el respeto, la cooperación y la resolución pacífica de conflictos. Estos programas ofrecen a los estudiantes un espacio seguro para interactuar y colaborar en equipo, siendo posible disminuir los niveles de violencia y mejorar el clima escolar según Godoy et al., (2022).

Medicación de conflicto Procedimiento

Mediación de un conflicto: Carolina (C), una alumna popular del quinto grupo, ha acusado a Alicia (A), que no es muy apreciada, de robarle su dinero de la merienda. Lo ha hecho en voz alta y en público. El profesor (P), llama a las niñas a un lado y les explica el proceso de mediación.

P: Carolina, supongamos que tú empiezas. ¿Cuál es el problema?

C: Ella tomó mi dinero de la merienda.

P: Tu dinero de la merienda no está, y sospechas que ella lo tomó.

C: Sí.

P: ¿Por qué sospechas de ella?

C: Ella tenía que quedarse en el aula y no venir a la clase de Educación Física. Susana entró y la vio junto a mi mochila. Todos saben que ella roba.

P: No, yo no sé eso. Lo que estamos intentando hacer es encontrar tu dinero.

¿Tienes algo más que decir?

C: No.

P: Alicia, ¿qué tienes que decir?

A: Nada. Yo no tomé su dinero.

P: ¿Estabas cerca de su mochila?

A: Sí, pero sólo porque cuando pasé al lado, me choqué contra ella y algunos papeles se cayeron, así que los volví a poner encima. Eso es todo.

P: Bien. Carolina, tú dices que ella tomó tu dinero cuando estaba en tu mochila. Alicia, tú dices que estabas volviendo a poner los papeles encima... ahora, ¿qué hacemos?

C: Busquemos en su mochila.

A: No, busquemos en la de ella.

P: Carolina, ¿buscaste con cuidado en tu mochila?

C: No es necesario. El dinero estaba en la parte de adelante.

P: ¿Por qué no buscas una vez más?

[Carolina lo hace y regresa habiendo encontrado el dinero].

P: Bien, ahora, ¿qué hacemos?

C: Lo siento, Alicia.

A: Está bien.

P: Espera un momento. Tú la acusaste delante de la clase.

C: Supongo que debo decirles a todos que yo estaba equivocada.

A: No es necesario.

C: Yo quiero hacerlo. Estaba equivocada.

P: Cuando uno está equivocado, es mejor admitirlo y superarlo. Dense las manos y sigamos la clase.

La resolución pacífica de conflictos requiere transformar la forma de ver el conflicto, quitarle la connotación negativa y asumirlo como una oportunidad educativa para establecer mejores relaciones. De esta manera, se logrará generar un espacio de confianza, seguridad y paz, conjuntando las voluntades y la responsabilidad de todas y todos de acuerdo a lo planteado por Hernández y Lesmes, (2018).

Por lo que se debe tener en cuenta que además del manejo de las técnicas para la resolución de conflictos es imprescindible el conocimiento del grupo, por parte del personal docente, es decir, de las características personales de cada integrante, intereses, roles que desempeñan; el contexto y las normas de convivencia, así como adaptar de manera flexible y creativa las técnicas y herramientas de resolución a cada situación y grupo, lo que coincide con Kreidler, (2011), según las circunstancias o situaciones conflictivas.

Contar historias

La técnica de contar historias ayuda a los niños pequeños a distanciarse de un conflicto para que puedan discutir sus conductas. Es especialmente buena para la resolución pública de conflictos.

1. Debe contar la historia de la situación de conflicto usando el formato "había una vez...". (Cambie los nombres de los participantes, si piensa que es importante. Según mi experiencia, hacer eso a menudo reduce la historia a un juego de adivinanzas).

2. Cuando la historia alcance el punto del conflicto, deténgase y pida sugerencias a la clase sobre cómo resolverlo.

3. Incorpore una de las sugerencias en la historia, y hágala llegar a una conclusión.

4. Pregúnteles a los participantes en el conflicto si esto satisfaría realmente sus necesidades y si es algo que ellos podrían ensayar la próxima vez que tengan un problema.

Esta técnica puede adaptarse para mediar conflictos entre estudiantes mayores. Hágales contar la historia del conflicto en tercera persona, como si fueran observadores neutrales. Nuevamente, esto puede proveer la suficiente distancia a los niños para analizar la situación y su conducta sin sentirse amenazados.

Ejemplo: Un problema ocurrió en el quinto grado de Patricia (P). Ella lo presentó ante la clase.

P: Había una vez dos niños del aula, Estela (E) y Andrés (A) que estaban jugando a las cartas, pero Estela quería siempre tirar las barajas. Los dos empezaron a enfadarse y a gritarse. ¿Qué podrían hacer?

1: ¿Compartir?

P: Estela no quiere compartir. Quiere siempre barajar las cartas.

2: Podrías decirles que tienen que compartir.

P: Yo estoy ocupada. Ellos tienen que resolver esto solos.

3: Podrían terminar violentándose.

PR: Ya probaron eso. No funcionó.

4: Tomar turnos.

¿Cómo?

4: Yo no sé. ¿Arrojando una moneda?

Bien, eso es justo lo que hicieron. Estela obtuvo el primer turno; luego Andrés tuvo su turno. ¿Piensan que eso funcionaría con los Andrés y Estela reales?

A y E: Sí.

PR: ¿Cómo piensan que jugaron entonces? Ellos jugaron felices por siempre.

Patricia no permitió que las niñas se fueran con cualquier respuesta vaga, como un simple "compartan". Note cómo ella insistió para que dijeran cómo compartirían, Ej., tomando turnos en un orden decidido al arrojar una moneda. Dar esta clase de ayudas específicas evita que los niños den simplemente las respuestas que el profesor quiere oír. Las respuestas muy específicas afectan factiblemente la conducta a largo plazo.

Cuestionario de pelea

Procedimiento: El cuestionario de pelea es una manera de lograr que los niños observen cuidadosamente un conflicto en el que están involucrados. Yo hago que los llenen como una de las consecuencias (efectos o “sanciones”) ante infracciones a la regla de “no pelear en la clase”.

1. Cuando los niños se hayan tranquilizado de su pelea, señale lo absurdo de pelear. No pida una explicación. En cambio, deles un “cuestionario de pelea” para que lo llenen.

2. Cuando los hayan completado, léalos con los participantes. No discuta cómo o por qué se desarrolló el conflicto, sino lo que los estudiantes han dicho que harán en una situación semejante en el futuro. Pregunte, “¿Esta acción resolverá el problema mejor que pelear?"

3. O, haga que los peleadores intercambien de cuestionarios cuando terminen y que escriban sus reacciones ante las anotaciones del otro.

Nombre del estudiante:

Cuestionario de pelea

1. ¿Con quién peleaste?

2. ¿Cuál fue el problema?

3. ¿Por qué empezaste a pelear? (2 razones)

4. ¿Por qué peleó la otra persona contigo?

5. ¿Pelear soluciona el problema?

6. ¿Puedes decir 3 cosas que ensayarías si esto sucede otra vez?

7. ¿Quieres decirle algo a la persona con quien peleaste?

El cuestionario de pelea proporciona una idea clara de cómo proceder hacia una solución del conflicto. Igualmente, se ha mostrado en diversas ocasiones que algunos de los niños necesitan trabajar sobre habilidades de cooperación específicas. Llenar el cuestionario de pelea también les da una oportunidad a los participantes para calmarse antes de confrontarse el uno al otro

Para valorar la factibilidad del sistema a partir de los criterios anteriormente referidos se seleccionaron a los siguientes especialistas: 5 profesores de Educación Física, el psicopedagogo.

A la muestra se les entregó con anticipación un documento contentivo de los indicadores anteriormente referidos como punto de partida para la valoración del sistema de actividades. En una escala del 1 al 5 se evalúa cada indicador en relación con el sistema de talleres elaborados, el 5 es la máxima expresión y el uno la mínima. Los resultados se reflejan en la tabla 1.

Existe Plena correspondencia entre los criterios de los profesores y psicopedagogos seleccionados con relación a la factibilidad del sistema y los seis indicadores que se propusieron para evaluar el mismo.

Indicadores Profesores Psicopedagogo
1 2 3 4 5 1 2 3 4 5
Factibilidad 5 5
Aplicabilidad 5 5
Generalización 5 2 3
Pertinencia 1 4 1 4
Novedad y originalidad 5 5
Validez 1 4 5
TOTAL 2 28 3 27

Tabla 1: Indicadores de factibilidad del sistema de actividades propuesto

En sentido general todos los especialistas entrevistados consideran que las técnicas son factibles, pertinentes de aplicar en las clases, avalan la aplicabilidad de la propuesta, consideran que es generalizable y novedoso, por lo que los criterios referidos registran la validez de la propuesta de solución a la mediación de los conflictos en las clases de Educación Física.

Coincidiendo que la Educación Física puede convertirse en una especialidad muy viable para la mediación de conflictos. La actividad física y el deporte son importantes porque permiten construir y consolidar valores como la cooperación, la solidaridad, mejoran la confianza y el respeto hacia sí mismos y hacia los demás, mejoran el desarrollo social y preparan a las personas para que compitan en el mundo laboral, para que aprendan a trabajar en equipo y a coexistir en armonía, respeto y tolerancia con sus semejantes según plantea Ruíz, (2016).

Por lo que coincidimos con Cebolla (2024) al plantear que estos resultados tomados en conjunto, sugieren que la implicación práctica podría generalizarse a otros centros educativos que recurrieran a un programa marcadamente transversal y pretendieran reducir los niveles de agresividad y de comunicación violenta.

Para finalizar, quisiéramos enfatizar la labor de construir una buena comunicación, en un plano de igualdad, reconociendo las diferencias y las propias identidades, apoderando a los menos influyentes e implicando activamente al alumnado como protagonista creciente en su papel de autogestor de conflictos. Creemos importante seguir avanzando en esta línea de estudio, de cara a posibilitar el conocimiento y los instrumentos necesarios para llevar a cabo nuevas investigaciones aplicadas sobre el terreno de la práctica escolar.

Conclusiones

Bibliografía

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